
Esta sociedad nos da facilidades para hacer el amor, pero no para enamorarnos.
Antonio Gala
1930-?. Dramaturgo, poeta y novelista español.
Analizando la literatura del siglo XIX, XX y XXI para un examen que tengo que presentar en la facultad. Me he dado cuenta de ciertas coincidencias que plasmó la literatura y que, sin dudas, son temas que nos agobian día a día en nuestra sutil existencia.
Los “malos” amores, por ejemplo; no sé bien si llamarlos “malos”, “errados”, “equivocados” o por que no “fortuitos”.
Todos como hombres post-modernos llevamos a dentro un “Don Juan”, sí, aunque parezca gracioso o increíble. Ya seamos hombres o mujeres pero todos tenemos a éste mítico personaje literario en nuestras venas. Es estos tiempo buscamos el placer, el goce, la satisfacción momentánea porque nos vemos reducidos a pasajero, lo rápido, lo veloz, lo efímero relegando “para otro momento” el trabajo que implica BUSCAR EL AMOR.
Buscamos disfrutar el momento, éste momento, el “carpe diem” que nuestro cuerpo nos impulsa. No tomamos en cuenta el futuro, creemos que seremos jóvenes para siempre, que no corremos peligros en nuestros años de juventud. No creemos en seres divinos o no del todo, nuestro destino es ser agnósticos o eclécticos.
Considero que Don Juan era así. Buscaba la satisfacción del cuerpo sin considerar la del alma, no tomaba en cuenta su futuro porque su presente no le permitía, o en todo caso el mismo no se lo permitía, mirar más allá de su propia arrogancia.
¿Por qué no se enamoró nunca?
Tal vez sea difícil pretender responder algo así, sin embargo puedo esbozar una posible respuesta.
No se enamoró nunca, a pesar que tuvo oportunidades, por miedo. Muy valiente para los de afuera, muy temeroso para sí mismo. Las mujeres buscan un hombre seguro, alguien que sea su protector, que tenga algo más que engaños débiles para ofrecer y, lamentablemente, él no lo era. Caminaba entre el la vanidad del egocentrismo y el orgullo de mostrar aprecio a otra persona que no sea un vil reflejo de sí mismo.
Otra persona, en lo personal considero “La mujer de las mujeres”, es Jimena. La también no menos importante JIMENA, esposa de Rodrigo Díaz de Vivar.
Antonio Gala se ha transformado indudablemente en mi escritor favorito. El nos demuestra como, aún en el siglo XX y principios del siglo XXI las mujeres aún deben estar relegada a los deseos de los hombres pero que empiezan a reaccionar frente a nosotros, muestran su infinita capacidad para analizar al otro, la voracidad verbal con la que se manejan y que para hacer una revolución no es necesario “saltar los muros como mona” y, también, que los amores nunca son lo que en verdad tienen que ser.
El amor de Jimena hacía Álvar Fáñez, su amor oculto, rompe todas las reglas que establece la sociedad. Pero ¿Hay que relegar nuestros deseos por respetar los deseos de los demás? Ella no creía que eso fuese realmente necesario o justo. Decidió “vender su alma al diablo” e intentar conquistar a su amor, dejando de lado todos aquellos prejuicios que condicionan la tranquila existencia humana. Apostó, creyó y perdió. “El hombre”, su hombre le dio la espalda, se acató a las reglas hirientes de una sociedad que no sabe donde está parada y establece normal virtuales que no hacen nada más que despertar deseos de trascenderlas. Éste “tipo” si que tenía un Don Juan dentro suyo, huyó a lo que podría haber sido su oportunidad de salvación. Su hombría se redujo a un simple engaño de su parte.
Jimena vive en mis pensamientos como figura heroica, como mujer que dio todo de sí por lo que deseaba y no recibió nada, pero absolutamente nada a cambio. Logró hacerme y hacernos entender que los hombres somos más débiles a las pasiones de lo que aparentamos, no somos una quinta parte de la decena que decimos ser.
Nuestro centro no soporta otro peso que no sea el nuestro propio, es por eso que vivimos perdiendo el equilibrio; por esto Don Juan no pudo pasar de ser un Mito, allí se quedó, en el recuerdo superficial de los caminantes de este mundo.
"Siendo siempre el despojo de un héroe para que el héroe lo pueda seguir siendo…Sin Jimena no hay Cid, yo soy la prueba."
Jimena, "Anillos para una dama", Antonio Gala, 1973.