Pensando, como quien piensa en las noches de invierno, en todas las cosas que suceden a mi alrededor, esas cosas para las que uno muchas veces no tiene explicaciones ó, talves, las tiene y no las quiere admitir.
Un amor, por ejemplo, no es fácil de conseguir, cuesta tiempo, dedicación, esfuerzo, esmero entre otras muchas cosas para poder tenerlo; sin embargo es tan frustante cuando uno se esmera detalle por detalle, cosa por cosa, pero para qué? para sirve tanto esfuerzo sí al final de todo ese amor, esa persona, lo aprecia a uno, pero nada más, no siente lo mismo que uno siente, no se dedicó a esmerarse tanto como uno mismo... Es allí, en ese preciso momento, es que siento que lo que hice es una mierda, me siento el peor de todos, y sigo en el mismo camino de tirar abajo cada pedacito de mi alma tiraría mi corazón, pero sé que de él ya no queda nada.
Solo sé que provoco errores, que me iluciono muy al pedo, que lo que deseo nunca pero nunca se cumplirá, que mis buenas acciones no sirven absolutamente de nada, nadie las vé de otra forma a las que yo las veo...
Creo que en este juego yo me doy por vencido, sin reparos, no tengo miedo, pero si dolor...