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No hay árbol que el viento no haya sacudido.
Proverbio hindú
El tiempo… el tiempo es ese elemento sustancial de la existencia que nadie podrá ver o tocar, hablarle o gritarle, pedirle o rogarle porque, más que DIOS, es la omnipotencia oculta en las facciones humanas.
La espera por algo que “tiene que llegar” en algún momento me desespera, no estoy echo para esperar; soy como castillo de arena que, grano a grano, va perdiendo equilibrio sin esperar a que la marea del ocaso llegue.
Quiero terminar el camino que inicié años atrás, ese camino arduo, empinado, elevado y lleno de obstáculos puesto a propósito por personas que, muchas veces, son demasiado crueles. No aguanto esperar, pero aquí está el problema, sé, porque soy consciente, que la espera tiene sus frutos, sin embargo, parece que cuanto más me esfuerzo los resultados son los peores, el rendimiento es menor y no quiero eso.
Hay veces que, en la pequeñez de mi cama, puedo cerrar los ojos e imaginar que el momento cumbre, uno de los cientos de momentos que espero tener, llega al fin, después de tanta espera, llega; y es allí cuando empieza la pesadilla, ese no es “mi” momento, es el de alguien más pero no el mío. Y, como de costumbre, despierto angustiado y vivo todo el día con ese pensamiento benévolo en mi mente. Día a día pongo lo mejor de mí para ser ese hombre que ansío pero no avanzo o, por lo menos, eso siento.
Unamuno dice que "El que tiene fe en sí mismo no necesita que los demás crean en él."
Que afirmación más cierta y precisa, sin embargo, sin ánimos de contradecir a Unamuno, pienso que a veces es necesario que alguien más crea en uno mismo. No podemos soportar el peso del valor, la decisión, el coraje y el énfasis en nuestros brazos sin beber una gota de aliento de alguien más, sea quién sea. Todos en algún momento vamos a caer, indudablemente, pero caer sabiendo que una persona nos da aliento para seguir es muy gratificante y endulza el alma cuando esta probando las saladas lágrimas de dolor.
"Jamás desesperes, aún estando en las mas sombrías aflicciones, pues de las nubes negras cae agua limpia y fecundante."
Es verdad, Miguel tienes razón, por más negras y turbias que puedan parecer las nubes siempre ha de caer agua limpia en las magníficas tardes de crepúsculo, cuando las nubes acenizadas cubren los últimos destellos de reminiscencias mitológicas y a la hora del nacimiento de los profundos pensamientos invasores de mi mente.
Esperar al tiempo es una analogía mortalmente eterna sin un final feliz pero sin uno triste tampoco.
Sigilosamente he decidido esperar, aunque la espera no sea mi fuerte, voy a poner voluntad y serenidad para construir mi propio puente.
Prometo no satisfacerme nunca, no acostumbrarme sino tanto esfuerzo no tendría valor; navegaré por los océanos del esfuerzo y exploraré cada cosa que en mi camino sea obstáculo para poder sortearlo con clase y estilo y así no dejar una huella anónima en mi existencia.
No gastaré energía en festejar logros pasados; las invertiré en los actuales para poder cultivar un ars vivendi digno de ser un elogio a mi memoria.
"Los satisfechos, los felices, no aman; se duermen en la costumbre."
Miguel de Unamuno- escritor y filósofo español
Proverbio hindú
El tiempo… el tiempo es ese elemento sustancial de la existencia que nadie podrá ver o tocar, hablarle o gritarle, pedirle o rogarle porque, más que DIOS, es la omnipotencia oculta en las facciones humanas.
La espera por algo que “tiene que llegar” en algún momento me desespera, no estoy echo para esperar; soy como castillo de arena que, grano a grano, va perdiendo equilibrio sin esperar a que la marea del ocaso llegue.
Quiero terminar el camino que inicié años atrás, ese camino arduo, empinado, elevado y lleno de obstáculos puesto a propósito por personas que, muchas veces, son demasiado crueles. No aguanto esperar, pero aquí está el problema, sé, porque soy consciente, que la espera tiene sus frutos, sin embargo, parece que cuanto más me esfuerzo los resultados son los peores, el rendimiento es menor y no quiero eso.
Hay veces que, en la pequeñez de mi cama, puedo cerrar los ojos e imaginar que el momento cumbre, uno de los cientos de momentos que espero tener, llega al fin, después de tanta espera, llega; y es allí cuando empieza la pesadilla, ese no es “mi” momento, es el de alguien más pero no el mío. Y, como de costumbre, despierto angustiado y vivo todo el día con ese pensamiento benévolo en mi mente. Día a día pongo lo mejor de mí para ser ese hombre que ansío pero no avanzo o, por lo menos, eso siento.
Unamuno dice que "El que tiene fe en sí mismo no necesita que los demás crean en él."
Que afirmación más cierta y precisa, sin embargo, sin ánimos de contradecir a Unamuno, pienso que a veces es necesario que alguien más crea en uno mismo. No podemos soportar el peso del valor, la decisión, el coraje y el énfasis en nuestros brazos sin beber una gota de aliento de alguien más, sea quién sea. Todos en algún momento vamos a caer, indudablemente, pero caer sabiendo que una persona nos da aliento para seguir es muy gratificante y endulza el alma cuando esta probando las saladas lágrimas de dolor.
"Jamás desesperes, aún estando en las mas sombrías aflicciones, pues de las nubes negras cae agua limpia y fecundante."
Es verdad, Miguel tienes razón, por más negras y turbias que puedan parecer las nubes siempre ha de caer agua limpia en las magníficas tardes de crepúsculo, cuando las nubes acenizadas cubren los últimos destellos de reminiscencias mitológicas y a la hora del nacimiento de los profundos pensamientos invasores de mi mente.
Esperar al tiempo es una analogía mortalmente eterna sin un final feliz pero sin uno triste tampoco.
Sigilosamente he decidido esperar, aunque la espera no sea mi fuerte, voy a poner voluntad y serenidad para construir mi propio puente.
Prometo no satisfacerme nunca, no acostumbrarme sino tanto esfuerzo no tendría valor; navegaré por los océanos del esfuerzo y exploraré cada cosa que en mi camino sea obstáculo para poder sortearlo con clase y estilo y así no dejar una huella anónima en mi existencia.
No gastaré energía en festejar logros pasados; las invertiré en los actuales para poder cultivar un ars vivendi digno de ser un elogio a mi memoria.
"Los satisfechos, los felices, no aman; se duermen en la costumbre."
Miguel de Unamuno- escritor y filósofo español
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