miércoles, 16 de junio de 2010

Casi...

En un instante nada se movía...
el tiempo eternamente lento
movía un pies por vez; los latidos
del corazón se paralizaban; el ritmo
solo era una linealidad en la existencia
que estaba por terminar!
¡¡¡Y respiré!!!
porque casi se me acaba la fe,
porque casi me rendí!

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